La otra noche mientras terminaba una traducción enredada sobre un litigio entre dos hermanos billonarios que se están peleando quién sabe por qué, y gastándose cantidades increíbles de dinero (los abogados se volverán ricos...), me tomé un descanso porque ya veía doble y me decidí ver la película la Marcha de los Pingüinos. Mi plan era ver una media hora de la película y seguir con mi traducción, pero no pude dejar de mirarla...
He aquí un montón de lo que algunos de mis conocidos llamarían pájaros estúpidos mostrando una persistencia tan impresionante y un amor infinito para asegurar que sus parejas y sus criaturas sobrevivan; tanto es así que he decidido volver como pingüino en mi próxima vida... Mientras yo vitoreaba a los machos que cuidaban a sus hijitos en una funda bajo sus barrigas y esperando a las hembras que tendrían que traer la comida, y pasándose meses sin comer para asegurar que los bebés pudieran vivir, y batallando temperaturas congeladas y unas condiciones y dificultades desesperantes, pensaba en una parte de mi ser sobre nuestro movimiento, y la situación tan precaria de nuestras naciones que tiene tan pocos pingüinos dedicados...
La semana pasada hablé ante tres grupos de estudiantes universitarios sobre el activismo. Yo aún estaba emocionada (y lo sigo estando) por el espíritu de las manifestaciones en Fort Benning, tantos pingüinos emperador altos de pie, con la determinación de seguir de pie con lo mejor de la humanidad, o mejor dicho, la pingüinidad, a pesar de las dificultades, para asegurar que el bebé bajo sus barrigas de la paz y de ese mundo nuevo que puede ser sobreviviría... Pero estos muchachos nunca habían oído hablar sobre la Escuela de las Américas; algunos estaban claramente aburridos, otros se mostraban hostiles... uno de ellos me dijo que tenemos derecho a matar, a descuartizar, incluso y en especial a torturar, porque somos grandes y poderosos, tenemos todo el dinero y eso es lo único que importa. No lo dijo exactamente de esa forma, pero eso es lo que quiso decir, y cuando se lo repetí en paráfrasis, al principio estaba molesto pero luego me reconoció que sí, sí, así era.
Muchos de estos chicos que gozan del privilegio de poder asistir a una universidad y vestir bien y comer mucho mejor y comprar PlayStations que cuestan lo que algunas personas en otros países se ganan en seis meses, no tuvieron pingüinos emperadores para enseñarles las cosas importantes sobre el amor y los valores de familia... puede que no tengan mucha experiencia en cuanto al orgullo de madre o de padre, que es un compartir de amor, si es el tipo correcto de orgullo de pingüino sin condiciones, que implica que no importa lo que haga un hijo o hija, uno siempre está con ellos...
Al final algunos se me acercaron, me dieron las gracias, me dijeron que siguiera haciendo lo que hago... y entiendo ahora, que como también soy pingüino, no puedo evitar lo que hago, en el mismo modo que esos del polo sur no pueden decidir quedarse en casa a mirar el juego y tomarse unas cervezas con los amigos.
A todos ustedes mis amigos pingüinos que andan deambulando por ahí, los amo. Y tengo al bebé debajo de mi vientre, por el tiempo que sea necesario, hasta que sea hora de que nazca.